Hablar en público
9 de octubre del 2018
Hablar en público supone un reto para la mayoría de nosotros, ya que generalmente resulta desagradable exponerse al resto y con esto poder recibir comentarios y críticas que puedan herir nuestros sentimientos. No obstante, llega un momento en el que no queda otra opción que enfrentarse a esta situación, y para esto lo primero que hace falta es consentirse, comprenderse y ser bueno con uno mismo. Si partimos de la base de que dentro de nuestra cabeza tenemos a ese personaje criticón e intransigente llamado Inseguridad, lo que debemos hacer es trabajar en vencerla, y para esto es necesario convencerse de que somos seres humanos, podemos equivocarnos y sintomatizamos el miedo. Aquí es donde llega el siguiente punto para ser capaces de hablar en público. Debemos aprender a controlar los síntomas del miedo para que no afecte a nuestra higiene postural. La postura que adquirimos cuando nos comunicamos con alguien es fundamental para decidir los que le queremos transmitir, así como el volumen de voz y la mirada, por lo que tener las piernas demasiado separadas, los brazos cruzados o las manos metidas en los bolsillos pueden causar mala impresión.
En definitiva, nuestra meta es saber comunicarnos con una masa, con un público que posiblemente no nos conozca, y que debería llevarse la mejor impresión posible de nosotros. Evidentemente, enfrentarse a esto nos convierte en víctimas de muchísima presión, pero una vez nos habituemos a hacerlo habremos crecido mucho en seguridad y autoestima, pero sobre todo, como personas.

Imagen de la película ''Pieles'', de Eduardo Casanova
Hablar en público supone un reto para la mayoría de nosotros, ya que generalmente resulta desagradable exponerse al resto y con esto poder recibir comentarios y críticas que puedan herir nuestros sentimientos. No obstante, llega un momento en el que no queda otra opción que enfrentarse a esta situación, y para esto lo primero que hace falta es consentirse, comprenderse y ser bueno con uno mismo. Si partimos de la base de que dentro de nuestra cabeza tenemos a ese personaje criticón e intransigente llamado Inseguridad, lo que debemos hacer es trabajar en vencerla, y para esto es necesario convencerse de que somos seres humanos, podemos equivocarnos y sintomatizamos el miedo. Aquí es donde llega el siguiente punto para ser capaces de hablar en público. Debemos aprender a controlar los síntomas del miedo para que no afecte a nuestra higiene postural. La postura que adquirimos cuando nos comunicamos con alguien es fundamental para decidir los que le queremos transmitir, así como el volumen de voz y la mirada, por lo que tener las piernas demasiado separadas, los brazos cruzados o las manos metidas en los bolsillos pueden causar mala impresión.
En definitiva, nuestra meta es saber comunicarnos con una masa, con un público que posiblemente no nos conozca, y que debería llevarse la mejor impresión posible de nosotros. Evidentemente, enfrentarse a esto nos convierte en víctimas de muchísima presión, pero una vez nos habituemos a hacerlo habremos crecido mucho en seguridad y autoestima, pero sobre todo, como personas.

Imagen de la película ''Pieles'', de Eduardo Casanova


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